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Pensamientos obsesivos

Tengo un defecto grande, no puedo dejar de pensar. Me atacan pensamientos obsesivos en los que recuerdo puntualmente mis errores, vergüenzas, culpas y demás.

No sé, pues, si esto tenga remedio, lo que sí sé es que 𝐧𝐨 𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢́𝐚 𝐞𝐜𝐡𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐡𝐚𝐦𝐚𝐜𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 l𝐚́𝐠𝐫𝐢𝐦𝐚𝐬 𝐚𝐩𝐨𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫 (𝐫𝐞𝐚𝐥 𝐨 𝐢𝐦𝐚𝐠𝐢𝐧𝐚𝐫𝐢𝐨) 𝐩𝐨𝐫𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐬𝐞 𝐦𝐞 𝐞𝐬𝐜𝐚𝐩𝐚𝐫𝐢́𝐚 𝐬𝐢𝐧 𝐦𝐚́𝐬.

¿Te pasa lo mismo?

Los años me han enseñado que no hay más remedio para estas molestias que la 𝐚cción. Es una estrategia básica pero funcional: si te caes, te levantas y sigues caminando. Que no hay mayor analgésico que el cansancio.

Sé bien que no es fácil, que nuestro cerebro está programado para buscar refugio en las horas difíciles; por eso es por lo que las personas suelen ir a acostarse en su cama o por lo menos refugiarse en su casa mientras pasa el temporal. Creo que a la larga esto es peor, que 𝐥𝐨 𝐦𝐚́𝐬 𝐜𝐨𝐧𝐯𝐞𝐧𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐬 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐫 𝐚𝐧𝐝𝐚𝐧𝐝𝐨 aunque nos cueste trabajo y no podamos concentrarnos bien.

La práctica hace al maestro, muchacho. Así que si un día es un mal día y tu cerebro te juega una mala pasada y se enquista en tu mente un pensamiento obsesivo vergonzante o doloroso, 𝐦𝐮𝐞𝐯𝐞 𝐞𝐥 𝐟𝐨𝐜𝐨 𝐝𝐞 𝐚𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐞𝐥 𝐞𝐱𝐭𝐞𝐫𝐢𝐨𝐫. Deja que te guíen las manos.

Para lograr esto no tendrás ningún problema porque, ¿sabes qué?, en este mundo hay muchas cosas por hacer.

P.D. Si te cuesta trabajo saber qué hacer, trata de hacer lo que un amigo psicólogo llamaba “labores estúpidas” y que no es otra cosa que algo sencillo pero laborioso, como armar un rompecabezas, dibujar, escribir, lavar platos, pintar, rellenar un crucigrama, etc.

Sale.

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